El país centroamericano olvida su larga historia de gobiernos democráticos y camina hacia una autocracia como la salvadoreña
Costa Rica va a las urnas este domingo, 1 de febrero, cuando se elegirá un nuevo presidente y una nueva Asamblea Legislativa. La candidata Laura Fernández, del partido Pueblo Soberano del presidente Rodrigo Chaves, se coloca muy arriba a la cabeza de las encuestas, frente a una oposición diezmada; y aunque se precise de una segunda vuelta, el partido oficial obtendría, según las mismas encuestas, más de 40 diputados de un total de 57, suficientes para reformar la Constitución Política y barrer con el viejo modelo democrático del país. Que es la propuesta central de Chaves.
En el siglo pasado, Costa Rica era llamada la Suiza centroamericana. Los demás países de la región eran las repúblicas bananeras, sometidas a dictaduras abyectas y crueles. En San José, los presidentes andaban a pie, sin guardaespaldas, de modo que a don Otilio Ulate lo atropelló una bicicleta mientras cruzaba la calle, y fue a dar al hospital junto con el ciclista, tan magullado como él, en tanto el viejo Somoza metía en Managua a los presos políticos en jaulas lindantes con las de los tigres de su zoológico del palacio presidencial.













