Ganador del premio del jurado en la Berlinale de 2023, el director falleció el jueves pasado a los 68 años en su casa de Vila Viçosa
El cine portugués está de luto. En España vivimos a espaldas de nuestros talentosos vecinos y poca gente ha sabido que el jueves por la noche perdimos a un gran cineasta, y yo a un gran amigo. João Canijo, ganador del premio del jurado en la Berlinale por Mal Viver (2023), falleció a los 68 años en su preciosa casa de Vila Viçosa (Portugal).
Pocos saben que hay algo más fundacional para una futura cineasta que asistir al estreno mundial de una obra maestra: conocer a su creador horas después. Me gustaría homenajear su imborrable filmografía y sus quince años de amistad. Mi intrusismo en el periodismo comenzó en Radio Nacional, donde conversaba con personas que me interesaban, muchas desconocidas, pero cuyo trabajo había calado profundamente en mí. Un acto autodidacta y egoísta que me ha cincelado como artista. En 2011 asistía religiosamente al festival de San Sebastián, esta vez como periodista. Un día, en la famosa sesión de prensa de las 8 de la mañana, entré en la proyección de Sangue do meu sangue. Durante las tres horas de película experimenté algo muy similar a lo que El sur (1983), de Víctor Erice, me provocó: un profundo desasosiego. Estuve una hora vagando por Donostia para tratar de calmarme antes de la entrevista con el director. Y allí estaba, con João en una diminuta mesa preparada para despachar periodistas cada 15 minutos en el hotel María Cristina.






