Adolescentes toman la palabra en la Cámara Baja para alertar sobre salud mental, violencia y riesgos digitales
A ambos lados del hemiciclo este viernes se sientan sus señorías, los diputados de todos los grupos excepto Junts y PNV. Caras serias y mirada absorta en las pantallas de su móvil. En el centro, una imagen totalmente distinta. Unos 350 niños y adolescentes ocupan las bancadas. Ellos se saludan, ríen, y hablan entre ellos mientras esperan a que comience la VIII Jornada parlamentaria sobre la Infancia en el Congreso de los Diputados. Es la primera vez que estas jornadas permiten a los chicos exponer sus necesidades a los diputados. “Bienvenidos, a esta que es vuestra casa”, dice la presidenta del Congreso, Francina Armengol, que da comienzo a la sesión. Resuena su voz y los rostros de los más ...
jóvenes se vuelven serios. Vienen a defender lo que más les preocupa.
Ocho ponentes de no más de 17 años se sientan al lado de la tribuna del orador para tratar temas como el derecho a la participación, los derechos digitales, la protección en los entornos digitales, la prevención de la violencia, la salud mental, la identidad cultural, la pobreza infantil y la acción climática. Empiezan así: “Hola, me llamo Sofía y vengo de Castro Urdiales”. La joven pide a sus señorías que se garanticen los espacios necesarios en los barrios y municipios para que puedan reunirse. “En los grupos aprendemos a respetar que cada persona es diferente”, sostiene Sofía.






