“Es muy peligroso”, afirma el presidente estadounidense tras la visita de Starmer a Pekín

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aplica constantes duchas escocesas —calor y frío, zanahoria y palo— a su “amigo” y aliado Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido. Su último arrebato ha sido provocado por la visita esta semana del líder laborista a China, que ha sido presentada por Londres como un éxito económico y como el principio del deshielo en las relaciones con el gigante asiático. “Es algo muy peligroso”, dijo Trump el jueves cuando le preguntaron por ese viaje.

El mandatario republicano, que habló con la prensa durante la gala de presentación del documental sobre su esposa, Melania Trump, no se explayó en esta ocasión. Pero el tono amenazante de esa frase fue suficiente para que Downing Street reaccionara de inmediato, subrayando la lealtad hacia su socio estadounidense.

Washington había recibido información previa sobre los objetivos perseguidos en la visita de Starmer a Pekín, han explicado los portavoces del primer ministro. “Sería absurdo que el Reino Unido ignorara la presencia de China en el escenario mundial”, ha dicho el secretario de Estado para Negocios y Empresas, Chris Bryant. “Pero por supuesto que abordamos esta relación con los ojos bien abiertos”, ha matizado.