El aviso de Washington se produce pocos días después de que el primer ministro Mark Carney liderara en Davos la oposición moral al trumpismo
Donald Trump no se distingue por su paciencia. Tampoco destaca por sus dotes diplomáticas. Al presidente de Estados Unidos le gusta marcar territorio y recurre a las amenazas para expresar su descontento. Este sábado ha amenazado a Mark Carney, primer ministro de Canadá, con imponerle un arancel del 100% si intensifica las relaciones comerciales con China.
“Si el gobernador Carney cree que va a convertir Canadá en un puerto de entrada para que China envíe bienes y productos a Estados Unidos, está muy equivocado”, ha escrito el republicano en un mensaje en su red social, Truth.
Trump llama a Carney “gobernador” con un deliberado doble sentido: por un lado, Carney ha sido el único gobernador en la historia de dos bancos centrales de distintos países: Canadá e Inglaterra; pero, sobre todo, con ese título Trump reaviva su provocadora reivindicación de que el vecino del norte se convierta en el estado número 51 de Estados Unidos, como lleva amenazando desde que regresó al Despacho Oval, hace ahora un año. Los líderes estatales se conocen en Estados Unidos como gobernadores.












