Pese al reciente fracaso de la fusión entre Nissan y Honda, una compra por parte de Suzuki sería inteligente

El mercado automovilístico japonés está maduro para la concentración, por la caída de las ventas, los aranceles de EE UU y la competencia china. En 2025 fracasó un intento de fusión entre Nissan y Honda. Pero la compra de Mazda por parte de Suzuki sería inteligente.

Las matriculaciones de automóviles en Japón llevan un cuarto de siglo cayendo. Es poco probable que esta tendencia se invierta, por la caída de la población. Y aunque Toyota y sus compatriotas fueron de los primeros fabricantes de automóviles en internacionalizarse, ese modelo también está en problemas. En 2024, los envíos eran un tercio inferiores a los de 2008. Siguen a la baja, junto con la producción en el extranjero, y los márgenes también han caído por la competencia y las guerras comerciales. Eso tiene un efecto dominó: las ventas se han debilitado en varios de los principales proveedores de piezas cotizados. Los actores más pequeños de la cadena de suministro podrían afrontar una crisis si dependen excesivamente de un cliente, como pasó con Marelli, proveedor de Nissan, que se acogió a la ley de quiebras el año pasado.