La cineasta Shih-Ching Tsou, habitual colaboradora de Sean Baker, que aquí coescribe y monta, regresa a su tierra aunque con similares temas a los de Baker

Tras una carrera de creciente prestigio, aunque siempre dentro de los márgenes de la independencia, Sean Baker escuchó su nombre cuatro veces

self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/premios-oscar/2025-03-03/anora-sorprende-en-los-oscar-con-cinco-premios-en-una-larga-gala-apolitica-donde-emilia-perez-solo-arano-dos-galardones.html#?rel=mas_sumario" data-link-track-dtm="">en la ceremonia de los premios Oscar celebrada el pasado 2 de marzo. Mejor película, dirección, guion y montaje, gracias a Anora, que también se llevó el galardón de mejor actriz para Mikey Madison. Diez meses antes, Baker había obtenido la Palma de Oro del festival de Cannes. Pero incluso en ese momento pocos sabían (y aún menos la habían visto) que el cineasta neoyorquino había comenzado su carrera 20 años antes con una notable miniatura rodada con una cámara Sony MiniDV, sin equipo de iluminación adicional ni intérpretes profesionales, y con apenas 3.000 dólares (2.500 euros) de presupuesto. Take Out (2004) fue la película que le sirvió como modelo para las siguientes, con esa singular combinación de compasión y curiosidad por las historias invisibles en los márgenes de la sociedad estadounidense, mostrada en trabajos como Starlet, Tangerine, The Florida Project y Red Rocket.