El primer ministro israelí utiliza su posición de fuerza para aplicar la tregua con un enfoque distinto del inicial, con la luz verde de Trump
Lo dijo dos veces, para que no quedasen dudas. Este martes, en el Parlamento, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dejó claro que, tras la recuperación del cadáver del último rehén en Gaza, la siguiente fase del alto el fuego “no es la reconstrucción” de la devastada Franja, sino “el desarme de Hamás y la desmilitarización de Gaza”.
Lo viene apoyando en sus últimas declaraciones el padre de ese mismo alto el fuego, Donald Trump: en diciembre aseguró que no le preocupaba “nada de lo que Israel está haciendo” y ha amenazado a Hamás con la destrucción si no se desarma, pese a que el plan lo presentaba inicialmente en paralelo al despliegue de una fuerza internacional (aún no anunciada) y a nuevas retiradas israelíes, que controla más de la mitad de Gaza.
Netanyahu, que utiliza desde hace meses su posición de fuerza para incumplir otros apartados del alto el fuego e imponer a Hamás una adherencia total, coloca ahora el desarme como prerrequisito, a la vez que reitera que “nunca habrá un Estado palestino” y ordena bombardeos a diario. Expertos israelíes y palestinos pronostican que el enfoque llevará el alto el fuego a un callejón sin salida.






