La ganadora del Premio Planeta más joven de España es también una de las mujeres que más ha escrito sobre viajes, porque ha viajado incesantemente desde que era muy joven. Acaba de publicar una ‘Guía de lugares que ya no existen’ (RBA)

Espido Freire no ha dejado de vivir con pasión la literatura desde los 23 años, cuando publicó su primera novela. Ni de soportar los rigores de la promoción desde los 25, cuando ganó el Premio Planeta. Admite que hasta los 40 disfrutó poco de la vida, que a los 50 le da menos importancia a todo y que está deseando ver qué le deparan los 70 y 80. En todos estos años jamás ha dejado de viajar, bien por exigencias profesionales, bien por puro placer, ni de escribir sobre esos viajes. Ahora acaba de publicar una Guía de lugares que ya no existen, justo cuando el mundo empieza a cuestionar unas fronteras que para ella eran incuestionables: “Pensamos que Europa no, que Estados Unidos no, que Occidente no, que nuestra generación no, pero sí”.

Pregunta. En su libro ridiculiza esa frase cursi que dice que “leer es viajar”.

Respuesta. Todos debemos atravesar una fase en nuestra vida en la que poder ser cursis. El principio del enamoramiento, los primeros años de la maternidad... y los viajes. Cuando estamos en lo evocativo o en lo elogioso es muy fácil caer en ello. Hay una voluntad constante en el ser humano contemporáneo de esnobismo y hay que tener cuidado con qué nos gusta y qué decirnos sobre ello, porque envejece a una velocidad vertiginosa.