Lewandowski, Lamine, Raphinha y Rashford marcan la diferencia ante los daneses
Los delanteros arreglaron un partido que habían emborronado los defensas, como ya suele ser costumbre en el Camp Nou, y el Barça entró en el Top 8 de la Champions. Los goles dieron vida a un partido sin juego ni más historia que la jerarquía ya sabida igualmente de Lamine Yamal. La incertidumbre barcelonista duró muy poco porque incluso con un 0-1 el remonte, como también suele ser norma, y la victoria se daban por descontadas ante un contrario facilón como el Copenhague.
El interés estuvo en el carrusel de la jornada, y muy especialmente en la derrota del Madrid en Lisboa, también después de saber que el Barcelona había dejado de ser el noveno de la fase de clasificación para acabar en el quinto puesto del ranking de Europa y quedar a la espera de PSG, Newcastle, Mónaco o Qarabag. La jornada fue al fin tan redonda que incluso se contó un gol de falta después de 50 intentos fallidos hasta que acertó Rashford. Marcaron los cuatro delanteros porque antes acertaron Lewandowski, Lamine y Raphinha.
El Barça formó con un equipo raro para una cita muy particular en la que se trataba de marcar muchos goles contra un adversario que encaja una media de 2,4 por partido como el Copenhague. El nudo del partido, sin embargo, giró sorprendentemente alrededor de Eric García, un defensa que puede jugar de lateral o de central y también de centrocampista, titular anoche por delante de dos medios clásicos como Casadó y Bernal. La alineación del zaguero como sostén en la divisoria se explicaba seguramente por la presencia de una pareja tan ofensiva como la formada por Olmo y Fermín, sustitutos de los ausentes Pedri y De Jong. El mismo Olmo se define como un 10 que puede ejercer de 8 o de 6. Tanta versatilidad pareció confundir a un equipo de especialistas como solía ser el Barça. Alcanzado el descanso, el marcador era de 0-1 a favor del Copenhague.







