El periodista y realizador audiovisual gira por España y Argentina con un espectáculo participativo, mezcla de concierto y recital

Lo primero que aclara el periodista y realizador audiovisual argentino Hernán Siseles, de 44 años, es que lo suyo no fue una idea sino una acción. No lo podría explicar como un plan ni como un negocio. Fue un movimiento, metafórico y físico, casi intuitivo, de un piano, un piano vertical (o de pared) Otto Meister que después de 20 años de permanecer en el salón de su casa en el barrio porteño de Chacarita fue trasladado a 300 metros de allí, a un bar donde una amiga había empezado a hacer actividades culturales. Movimiento inicial, entonces, y luego: expectativa, observación. ¿Qué pasaba con eso? ¿Qué decía la gente?

Siseles había ido varias veces al Toni 2, en Madrid. Y a otros sitios similares. Y cada vez había sentido una cierta hostilidad hacia los pianistas. Sentados de espaldas al público, recibiendo demandas de personas que pedían la canción de su vida y creían, estaban convencidas, de que era ese —y no otro— el tema ideal para la noche. Pensó, entonces, en otra lógica. En una donde el pianista no cumpliera deseos cruzados, sino que presentara una propuesta.