El zar para la frontera estadounidense, defensor de algunas de las políticas migratorias más polémicas de Trump, cuenta con una larga experiencia en las fuerzas de seguridad
“Un hombre duro, pero justo”. Así describe Donald Trump a su zar para las fronteras, Tom Homan, al que ha enviado a Minneapolis para hacerse cargo de las operaciones de la policía de inmigración en esa ciudad, ante la oleada de furia después de que agentes de la Patrulla Fronteriza cosieran a balazos este sábado al enfermero Alex Pretti, de 37 años, durante un acto de protesta en esa ciudad. No todo el mundo estará de acuerdo con la benévola descripción del presidente estadounidense sobre su alto cargo, uno de los grandes defensores de las políticas migratorias más polémicas del Gobierno republicano. Pero su traslado ha sido acogido con alivio generalizado, tras la agresividad, el exhibicionismo y las calumnias del hasta ahora encargado del despliegue, el jefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, bajo cuyo mando los agentes federales han matado a dos activistas por disparos a bocajarro.
Homan, de 64 años, se reunía este martes en Minneapolis con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y con Jacob Frey, el alcalde de la ciudad convertida en símbolo de la resistencia contra la política migratoria, y de dureza contra las urbes gobernadas por los demócratas. En declaraciones antes de viajar a Iowa este martes para ofrecer un discurso sobre la economía, Trump aseguraba que “todo está yendo muy bien” tras la llegada de su representante.













