El español destraba un inicio a tirones y vence al australiano: 7-5, 6-2 y 6-1, tras 2h 15m. Se enfrentará en sus primeras semifinales en Melbourne al alemán Zverev

Ahí un hombre orgulloso que escucha al hijo y le lanza un beso, barrera rota: atrás quedaron los cuartos, bienvenidas sean las semifinales de Australia. “Tener este tipo de experiencias era el sueño de mi padre, así que estoy feliz”, dice Carlos Alcaraz, montado sobre unas botas de Michael Jordan después de haber batido a Alex de Miñaur (7-5, 6-2 y 6-1, tras 2h 15m) y haciendo molinillos con la raqueta delante de 15.000 personas y la cámara. Está en su salsa. Empuña el móvil y graba. Lo celebra. Por delante, un luminoso territorio y Alexander Zverev, superior en el turno previo a Learner Tien (6-3, 6-7(5), 6-1 y 7-6(3).

“Contra Alex [De Miñaur] hay que ganar los puntos tres o cuatro veces”, transmite. No falta a la verdad. El australiano (26 años) podría estar una eternidad corriendo, esprintando, pero cae porque el número uno ha abierto finalmente el boquete. Se expande. Y se lo come. “Estoy muy feliz por la forma en la que estoy jugando cada partido. Estoy subiendo mi nivel cada día. Estoy cómodo, jugando un gran tenis”, sintetiza antes de enfilar el vestuario y saborearlo. Los cuartos malditos son historia. Un nuevo mundo por descubrir y un gigante en el horizonte. Antes, destraba el enredo y luego vuela. Bye, De Miñaur.