Los arqueólogos confirman que en el enfrentamiento de Ordal, en Barcelona, los soldados se arrastraban por la noche huyendo de la muerte

La descomunal derrota de los ejércitos napoleónicos en Rusia en 1812 obligó al emperad...

or Bonaparte a retirar parte de sus fuerzas de España para enviarlas al centro de Europa. Esta situación fue aprovechada por la alianza hispano-británica en la larga guerra que se venía librando en España desde 1808. El contrataque aliado desde el frente levantino abrió la posibilidad de avanzar para intentar reconquistar Barcelona. Por eso, en el puerto de Ordal (Subirats, Barcelona), a unos 40 kilómetros de la capital catalana, se desarrolló una “feroz” batalla entre franceses y aliados. Hasta ahora solo se tenían datos de este enfrentamiento por fuentes escritas. Pero los resultados de los análisis arqueológicos llevados a cabo por Pablo Carrasco Gómez, doctorando de la Universidad de Barcelona, muestran un panorama que se aleja del romanticismo que envuelve muchas veces a las guerras napoleónicas: la lucha se realizó cuerpo a cuerpo, a bayonetazos y utilizando los fusiles como garrotes, mientras “los supervivientes arrastraban a los heridos para sacarlos del campo de batalla en un ambiente nocturno y caótico”.