Renfe puso en marcha el servicio sin tener en cuenta un mensaje del Govern que anunciaba la suspensión de Rodalies
Tras una reunión maratoniana, el Departamento de Territorio de la Generalitat lanzó pasadas las tres de la madrugada de ayer un post en X —que después desaparecería— en el que advertía que el servicio de trenes de corta distancia no arrancaría el sábado. “Después de ocho horas de reunión”, decía el texto, “Renfe Viajeros y Adif nos han comunicado la incapacidad de operar el servicio ordinario de trenes de Rodalies y mercancías en toda la red ferroviaria del país”. El mensaje pasó desapercibido para la operadora y apenas unas horas más tarde, los trenes de corta distancia echaban a andar, aunque con cortes parciales en todas las líneas que cubrían una red de autobuses.
Renfe argumentaba que en el lapso de tiempo entre el mensaje de la Generalitat y el inicio de las operaciones se había podido avanzar en los trabajos para poner en marcha el servicio. Pero esa idea, sin que tampoco mediara comunicación de la Generalitat de restablecimiento de servicio y que el Departamento de Territorio no pudiera corregir su mensaje previo, no convenció al Goven. El conseller de Presidència, Albert Dalmau, con funciones de president, y la titular de Territorio, Sílvia Paneque, se reunieron con el Ministerio de Transportes, Renfe y Adif en el comité de crisis que capea el temporal ferroviario. El tuit de la noche anterior dejó de ser un mero acto informativo hacia los usuarios y se convirtió en una resolución gubernamental. La Generalitat, como titular del servicio, obligaba a través de un decreto a Renfe a paralizar el servicio de Rodalies en todas las líneas, tras constatar que los trenes no podían garantizar “una movilidad segura”: “La seguridad es y será la cuestión primordial en nuestra actuación”, sostenía Dalmau. Luego llegó otro tuit para anunciar la suspensión del servicio de Rodalies.









