Francisco León ha completado el desarrollo del primer fármaco aprobado por la UE que retrasa el inicio de la enfermedad

La familia de Francisco León regenta desde hace tres generaciones una administración de loterías en la céntrica calle Gil y Carrasco de la ciudad llamada igual que su apellido. En su adolescencia, este inmunólogo que emigró a Estados Unidos tras acabar la carrera echaba ocasionalmente una mano en el negocio despachando quinielas. No recuerda si alguna vez repartió algún premio importante, pero en su mente sí sigue grabado a fuego el día en el que hizo la apuesta de su vida.

“Era 2018 y habíamos fundado Provention Bio dos años antes en Oldwick (Nueva Jersey). El objetivo era desarrollar una terapia para frenar la diabetes tipo 1 y otras enfermedades autoinmunes. Lo intentamos primero con una vacuna y luego con dos fármacos. Pero no tuvimos éxito y estábamos en una situación muy delicada, casi sin fondos y cotizando en mínimos en bolsa. En cierta manera, nos lo jugamos todo a una carta”, recuerda.

Teplizumab fue la molécula elegida para un último intento. “Como inmunólogo, sabía que era un fármaco prometedor, pero la verdad es que en aquel momento tenía mala fama. Había fracasado en un ensayo fase III [el último en el desarrollo de un medicamento] y las dos empresas que lo habían hecho, Eli Lilly y MacroGenics, habían abandonado las investigaciones. Pese a todo, decidimos comprarlo”, sigue León.