Alberto Orfao (Lisboa, 65 años) es un investigador que no fuerza los titulares ni hace demasiadas concesiones a la simplificación de problemas complejos. Explica con precisión sus proyectos actuales y recuerda cómo ha cambiado la medicina en sus tres décadas de trayectoria, en parte, gracias a trabajos como el suyo. La Asociación Europea de Hematología le acaba de reconocer con el Premio a la Excelencia Investigadora por sus más de 800 artículos científicos en investigación hematológica y, en particular, por su aportación a la detección precoz de leucemias, un campo en el que también ha registrado 70 patentes que reflejan el carácter innovador del trabajo de su grupo.

En un hotel de Madrid, reconoce que, cuando comenzó su carrera, todos estos avances “eran impensables”. Ahora, trabaja para adelantarse más de quince años al diagnóstico de las leucemias y, quizá en el futuro, de otros tumores, con el fin de tratarlos antes de que provoquen ningún daño. La clave la busca en la linfocitosis de células B monoclonales (MBL), una afección asintomática por la que aparecen unos niveles elevados en sangre de clones de un tipo de linfocitos. Todas las personas que acaban desarrollando leucemia comienzan con esta MBL, algunos cuando aún no han cumplido los 50, pero solo unos pocos de quienes tienen estos clones acaba desarrollando la enfermedad. Ahora el objetivo es identificar a los que están realmente en riesgo.