Los paisajistas reivindican la aportación de los zonas verdes: el inmueble se revaloriza hasta un 30% y los plazos de venta se reducen de forma muy considerable
Debió de ser hace unos 15 años. Rocío Sainz de Rozas (Sevilla, 1984) estaba frente a la Torre Picasso de Madrid. Trabajaba, desde hace cuatro, para la consultora Deloitte. Licenciada en ICADE y experta en finanzas, tomó una decisión sencilla y difícil: no entrar. Gran estudiante, había conseguido, mientras dedicaba su tiempo a los números, graduarse a distancia como ingeniera agrónoma. Creía en el campo, la naturaleza, los paisajes. Viajó por Europa. Trabajó seis meses en Londres en un jardín de grava. Y, de súbito, la luz. El experto en jardines, Juan von Knobloch, fue su mentor. “Resultó muy generoso, me enseñó todos los secretos, los viveros, los jardines de España y fuera”, recuerda.
En 2015 montó RSR con clientes de Sotogrande y Marbella. Empezaron tres, ahora son 17 profesionales. La geografía de su trabajo recorre Mallorca, el sur de Francia, Marbella, Cádiz, Dubái, Kuwait. Proyectos, por citar dos, el Hotel Mandarin en Mallorca y el Hotel Formentor. Es financiera así que los números son precisos: en promociones, entre el 30% y el 35% del valor procede de los jardines. Pero sobre todo se acorta el plan de venta un 80%, con lo que encuentra mercado antes y a mejor precio. Ofrecen todo el proceso. Desde el diseño del jardín, la selección de las plantas y la iluminación hasta la creación de bares y pérgolas. “Un jardín es igual que una casa sólo que en el exterior”, observa.






