La deportista de élite, española desde que se negó a jugar con velo el Mundial en 2022, sostiene que cualquier solución es buena si para la masacre de civiles y cambia el régimen

Sara Khadem, de 28 años, siente la obligación moral de hablar sin miedo sobre lo que pasa en su país de origen, Irán, desde su casa en Andalucía, donde vive (con su marido y un hijo de cuatro años) como española desde que se negó a jugar con velo el Mundial Rápido de ajedrez en Almaty (Kazajistán), en diciembre de 2022. Las imágenes atroces que le envían, con centenares de cadáveres y tremendos gritos de los familiares que deben pagar por acceder a ellos, la incitan a hablar de nuevo (por videollamada) con EL PAÍS, que ya la entrevistó en profundidad hace tres años.

El pasado día 12, el multipremiado escritor español David Uclés recibió un galardón del club madrileño Ajedrez con Cabeza por sus metáforas sobre la guerra civil española y el ajedrez en La península de las casas vacías. “Los peones siempre pierden”, resume el novelista. Tres días antes, Khadem había publicado en Instagram una posición con un montón de peones blancos en dos tercios del tablero y unas pocas piezas negras (sin peones) en un rincón, que representan al Gobierno de Teherán.