En la era del sobreanálisis de la imagen nada es casual cuando un político sabe que va a dar la vuelta al mundo. Tanto Macron como otros líderes antes que él saben lo que querían decir cuando eligen unas gafas de sol

Es ya una de las imágenes insólitas de un año que ha comenzado de sobresalto en sobresalto: el Presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, dirigiéndose a la audiencia del Foro Económico Mundial de Davos con unas gafas de sol. Concretamente, un modelo que retoma una silueta clásica, la gafa de aviador, esta vez con cristales de espejo azulados. Con ellas, el máximo mandatario de una de las grandes potencias europeas elevó su tono contra la deriva de la administración de Donald Trump: “Preferimos el respeto a las bestias, la ciencia a las teorías conspirativas y el Estado de derecho a la brutalidad”. Una intervención que ya ha quedado en la historia amplificada por el brillo azulado que ocultaba sus ojos.

Días antes, el propio Macron ya había aparecido en público con esas mismas gafas en su país, momento en el que explicó que ha sufrido una una hemorragia subconjuntival en uno de sus ojos, la ruptura de un vaso sanguíneo que se muestra en forma de una mancha roja en la parte blanca del globo ocular. La causa, aunque ya había aparecido en numerosos medios, ha pillado por sorpresa a muchos en Davos, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que no dudó en hacer referencia a su elección de gafas: “Emmanuel, te vi ayer con esas bonitas gafas de sol. ¿Qué demonios ha pasado? Le vi ponerse duro”. El propio Macron había hecho alusión a esa imagen de tipo duro que se asocia con esa silueta: “Pueden verlo como una referencia no intencionada a Eye of the Tiger”, dijo en su primera aparición con ellas, refiriéndose a la canción del grupo Survivor, popularizada en la película Rocky III. “Es una señal de determinación”, añadió entonces.