La fórmula de la serie mezcla una demanda judicial contra un poderoso grupo empresarial un joven aunque tenaz abogado, unas gotas de amor y una guinda de cinismo en unos muy correctos diálogos
En 1995, Legítima defensa fue adaptada al cine con Matt Damon, Danny DeVito y Jon Voight en los papeles protagonistas de esta novela de John Grisham. Este mismo 2026 se ha estrenado su versión en forma de serie en Movistar +, con Milo Callaghan, P.J. Byrne y el malvado John Slattery al frente del reparto. Un dato sobre el autor de la novela: según sus editores lleva vendidos alrededor de 300 millones de ejemplares de sus historias de ambiente judicial.
Dicho de otra manera: mézclese una demanda judicial contra un poderoso grupo empresarial por la negligente muerte de un joven en uno de los hospitales del holding, encárguese de la misma a un joven e inexperto aunque tenaz abogado, ponga unas gotas de amor y una guinda de cinismo en unos muy correctos diálogos y si todo ello lo sitúa en una sala de un juzgado ya tiene una nueva adaptación de esa fábrica de éxitos editoriales que responde al nombre de Grisham. Claro que no es tan sencillo como muy bien explicó en su día Rafael Azcona: “Si el cine fuera rentable sería del Banco de Santander”, lo que es extrapolable a la televisión.






