La compañía malagueña, con sede en Ronda, se hace hueco en un mercado dominado por las marcas industriales a partir de recetas propias con sabor a cola, limón y naranja, además de una tónica
En su receta hay agua, dióxido de carbono, aromas y azúcar. Su color es oscuro. Y se vende en unas pequeñas botellas de 275 mililitros. En un vaso, con hielo y limón, podría pasar por una Coca-Cola o una Pepsi. Sin embargo, nada ver que con los gigantes de la industria, como demuestra su sabor. Este es un refresco impulsado por una pequeña compañía ubicada en Ronda (Málaga, 33.671 habitantes). Se llama Montelux y dispone de cuatr...
o sabores: Cola, cola cero, limón y naranja, además de una tónica. Un equipo dirigido por el empresario Antonio Ortega comenzó su producción en pequeñas tiradas de 10.000 botellas a principios de 2024 y, ahora, tras asentarse en restaurantes principalmente andaluces, espera llegar a las 160.000 unidades a lo largo de 2026. “Está siendo una gran aventura”, apunta con ilusión Ortega, que ejerce de David en un sector dominado por enormes Goliat.
En un sencillo despacho junto al parque de bomberos de Ronda, el empresario, de 35 años, relata que sus orígenes están en la agricultura. Su abuelo se dedicaba al cereal. Cultivaba girasol, trigo y matalahúva. Su padre, también. De ellos aprendió la importancia del campo, pero también sus complejidades en el día a día, las oscilaciones de precios, la dependencia del clima. Con el tiempo, él impulsó el negocio familiar hacia los olivos, con los que produce el aceite Los Villalones. Él mismo se encarga de venderlo en la hostelería, de bar en bar, de restaurante en restaurante. Fue precisamente en sus visitas cuando comprobó que mientras en el sector oleícola hay multitud de almazaras, cooperativas y marcas, en el de los refrescos solo había grandes corporaciones. “No existía nada artesano, algo más local, de la tierra. Y ahí empecé a darle vueltas a la idea”, explica.







