¿Alguien entiende que los jefes respectivos del Gobierno y la oposición no hablen en serio de Ucrania, seguridad nacional, Europa, Trump, o geopolítica, y que nadie se lo exija?

España tiene un “número de teléfono”, como diría Kissinger. El problema es que funciona a través de dos líneas principales: una roja socialista y otra azul conservadora. Cada una va asociada a redes sociales y a visiones divergentes, sea Palestina, Venezuela, los saharauis, o China. ¿Y Europa? Sigue generando consenso (Eurobarómetro diciembre 2025: un 74% de españoles ve su futuro en la UE). Pero hay mucho ruido en los detalles.

La petición que Alberto Núñez Feijoó hizo al presidente Pedro Sánchez de tratar sobre toda la política exterior española tenía mucho sentido. ¿Alguien entiende que los jefes respectivos del Gobierno y la oposición no hablen en serio de Ucrania, seguridad nacional, Europa, Trump, o geopolítica, y que nadie se lo exija? Pero nunca hay tiempo: siempre es demasiado tarde o demasiado pronto. Esta legislatura está tocada, y solo cabe esperar resistencia, ataques y contraataques. Sin embargo, la cita entre Sánchez y Feijoó de este lunes llega en un momento europeo y global absolutamente crítico. ¿Existe oportunidad para iniciar un cambio de rumbo y generar en España una dinámica estructurada de consensos y disensos?