Dirigentes populares admiten que el silencio obedece a su alianza con la extrema derecha. “Como EE UU invada Groenlandia, estamos jodidos”

Pocos asuntos han evidenciado el marcaje que Vox, la escisión, ejerce sobre el partido matriz, el PP, como la política exterior y, en concreto, los movimientos de Donald Trump en Venezuela. El presidente de EEUU capturó a Nicolás Maduro en una operación que viola el derecho internacional, según los juristas consultados por este periódico; despreció a la opositora María Corina Machado para pilotar el cambio; alaba en público a la que era número dos del régimen autoritario, Delcy Rodríguez, y no parece tener ninguna prisa en que el país celebre elecciones: “Algún día”, dice su portavoz en la Casa Blanca cuando le piden una fecha orientativa. Pero en ese contexto cuesta encontrar una declaración de algún dirigente del PP mínimamente crítica con el mandatario estadounidense.

“Por un lado”, explica un dirigente popular, “la oposición venezolana no critica a Trump y no nos permitiría que lo hiciéramos. Eso nos pesa mucho, son votos. Por otro, igual mañana estamos en el Gobierno y Trump no olvida. Pedro Sánchez va a jugar a ser el anti-Trump, metiéndonos a nosotros de aliados de Trump por serlo de Vox y si nos hubiéramos colocado de entrada contra él nos hubieran dicho que cómo pactamos con su aliado en España. Por todo eso, la posición más sensata es la que tenemos, poco clara. No nos conviene posicionarnos más y criticar abiertamente a Trump. Ahora, como EE UU invada Groenlandia o bombardee Irán, estamos jodidos”.