El cantante, denunciado por agresión sexual y trata de personas, lleva 40 años alimentando el misterio sobre su vida escondido en mansiones inexpugnables en el Caribe. Pero el velo ha empezado a rasgarse
“Hay un momento de la vida de los hombres que tenemos que elegir, y yo elegí”, explicó Julio Iglesias a EL PAÍS Semanal en junio de 1985. “¿Elegir entre qué, Julio?”, le preguntó el periodista Juan Cueto, que había viajado hasta el Caribe para entrevistarlo. “Entre el psiquiatra o las Bahamas”, respondió Iglesias. El cantante acababa de conquistar Estados Unidos con su primer álbum en inglés, 1100 Bel Air Place, pero estaba triste. Había perdido la voz en un concierto en Fráncfort y había tenido que someterse a una cirugía. En vez de ir al psiquiatra, se refugió en la isla caribeña de Nueva Providencia, en una villa de estilo colonial llamada Capricornio, donde, según sus palabras, hacía “una vida casi de anacoreta”.
Cuatro décadas después, Julio Iglesias, de 82 años, sigue escondiéndose en su particular Triángulo de las Bermudas, un polígono imaginario cuyos tres vértices son sus mansiones en Bahamas, República Dominicana y la bunkerizada isla de Indian Creek, en Miami. Las últimas imágenes que hay suyas fueron tomadas en el verano de 2020 en su casa de Punta Cana. En ellas se lo veía con problemas de movilidad, bajando a su playa privada con la ayuda de tres mujeres en bikini. Allí, en esa propiedad dominicana, un complejo de bungalós de aires coloniales con muros de maderas nobles y techos de paja, recibió esta semana la noticia de que dos extrabajadoras lo han denunciado ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional por agresión sexual, acoso sexual y trata de seres humanos, entre otros delitos, después de que una investigación de elDiario.es y Univisión revelara el supuesto ambiente de control, acoso e intimidación continuo que habría en las casas caribeñas del artista. Los hechos, según la denuncia, habrían sucedido entre enero y octubre de 2021. La menor de las dos denunciantes, que trabajaban como internas, tenía entonces 22 años.














