Tras dos victorias inverosímiles ante los Packers, la rivalidad más antigua de la NFL, y su primer triunfo de playoff desde 2011, la plantilla apela al destino: “Todo pasa por una razón”
Tras caso dos décadas de ostracismo, los Chicago Bears, una de las franquicias más vetustas de la NFL, han vuelto a ponerse el traje de ganadores. Una de las grandes capitales del deporte estadounidense lleva semanas ilusionada con un equipo que no logra el título desde 1985 y no ganaba un partido del playoff desde 2011, una sequía que rompió al derrotar de forma épica a los Green Bay Packers, el rival histórico que les lleva años atormentando. Así es como el equipo de las remontadas imposibles se ha colado con un quarterback de segundo año entre los ocho supervivientes de la liga, un cuento de hadas para el que buscará un capítulo más en la noche del domingo (00:30 horas del lunes en España) ante Los Angeles Rams.
En un calendario de 17 jornadas en el que los rivales cambian cada año, cada equipo tiene dos citas ineludibles con los tres rivales de su división. De las ocho que hay en la NFL, los Bears discuten la NFC Norte con los Minnesota Vikings, los Detroit Lions y los Packers, su bestia negra, el que más títulos divisionales ostenta en tiempos recientes. Estas dos franquicias forman desde 1921 la rivalidad más antigua de la liga, la más repetida y, hasta principios de siglo, bastante pareja. Las cosas cambiaron con los dos quarterbacks de Salón de la Fama que comandaron a los Packers durante tres décadas: Brett Favre y, sobre todo, Aaron Rodgers, que dijo a los fans de Chicago tras ganarles en 2021 que era su dueño. Con una sólida base estadística. Desde 2009 hasta 2025, los de Wisconsin habían ganado 29 de los 35 partidos entre ambos, incluyendo una racha de 11 seguidos. En ese periplo, los Packers no solo se adueñaron del cara a cara (109 victorias, 98 derrotas y 6 empates), sino que adelantaron a Chicago como el equipo con más victorias en la historia de la NFL.










