La misión militar en la isla trata de enviar una señal de solidaridad con Dinamarca, mientras indica que los aliados comparten la inquietud por la presencia rusa y china en el Ártico

Con los ejercicios militares en Groenlandia que han comenzado esta semana, Europa envía dos mensajes Donald Trump. Uno es desafiante y el otro, conciliador....

La presencia de unas decenas de soldados europeos señala al presidente de Estados Unidos que la anexión de la isla ártica, integrada en el Reino de Dinamarca desde hace más de dos siglos, topará con obstáculos, aunque sean simbólicos. Al mismo tiempo, la llegada de fuerzas alemanas, francesas, británicas y de países nórdicos, a petición de sus aliados daneses, pretende dar respuesta a la preocupación de Washington por la seguridad del Ártico ante la pujanza de Rusia y China.

“No es una acción militar contra Estados Unidos, sino un símbolo político de solidaridad con Dinamarca”, dice en Berlín el diputado alemán Norbert Röttgen, vicepresidente del grupo parlamentario democristiano en el Bundestag. “La retórica de Trump y otros es agresiva, y nuestro vecino y miembro de la Unión Europea y la OTAN merece un símbolo de solidaridad, puramente política”.