La presidenta de la Comisión Europea esgrime que la seguridad en el Ártico es “una cuestión de la OTAN” y evita mostrarse más contundente con Estados Unidos

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, persiste una y otra vez en su estrategia de apaciguamiento con Donald Trump. La siguió durante la guerra comercial del pasado verano y la mantiene en medio de la tensión creciente por las amenazas de Estados Unidos sobre Dinamarca para hacerse por la fuerza con Groenlandia, la gran isla del Atlántico norte.

“Groenlandia puede contar con nosotros política, económica y financieramente”, ha proclamado, en Limasol (Chipre), donde ha viajado con todos los comisarios para reunirse con el Gobierno que preside este semestre el Consejo de la UE. Pero, a continuación, Von der Leyen ha evitado comprometerse más: “En lo que respecta a la seguridad, el debate sobre la seguridad del Ártico es, ante todo, una cuestión que compete a la OTAN”.

En los últimos días, varios países europeos han dejado las palabras y empezado a demostrar el apoyo a Dinamarca con hechos. A Suecia y Noruega, países nórdicos tradicionalmente muy cercanos a su vecino, se han unido en las últimas horas Francia y Alemania. Los cuatro han enviado militares a Groenlandia para participar en las maniobras que ha organizado Dinamarca en plena escalada de tensión con Estados Unidos. La ministra de Defensa española, Margarita Robles, no ha descartado participar.