Mané anota el 1-0 decisivo ante Egipto en la primera semifinal, y los marroquíes solo pueden batir a Nigeria en los penaltis
Sadio Mané despachó a Egipto con un golpe de empeine desde fuera del área (1-0) y, de paso, consolidó este miércoles su condición de gran jugador africano de la década frente al triste Mo Salah. Gracias a Mané, Senegal regresa a la final de la Copa África cinco años después. El próximo domingo en Rabat intentará reeditar el triunfo de 2021. Su oponente será Marruecos. La selección anfitriona regresó a la final de la CAN después de perderla en 2004. Esta vez tuvo que superar a Nigeria. Lo consiguió en los penaltis, al cabo de 120 minutos de trabazón táctico (0-0) que llevó a varios jugadores al calambre.
Brahim Díaz tuvo el 1-0 en los primeros minutos con un tiro al segundo palo que pasó a un dedo de la escuadra. El efecto sorpresa no se prolongó. Lo estaban esperando. El malagueño llegó al partido con el halo de gran figura del campeonato después de anotar cinco goles en cinco fechas sucesivas y los nigerianos le dedicaron un marcaje impenitente. Onieka, Bruno y Calvin Bassey formaron un circuito de obstáculos para el extremo, que se mostró mucho más intermitente que en partidos anteriores. Marruecos jugó mejor que Nigeria, completamente desconectada de su goleador, el gran Osimhen. Pero Marruecos no logró fabricarse más que un par de situaciones nítidas. El partido, condicionado por la tensión ambiental, no se decidió por la intervención heroica de nadie más que de Yassine Bonou, autor de una parada clave ante Bruno en la tanda de penaltis. Si las semifinales produjeron un jugador decisivo ese fue Mané.











