Los empleados de Fanático, un local de moda en la Castellana, repartieron la pirotecnia entre los comensales. Un trabajador apagó con un extintor el fuego en unas plantas que ardieron

Como era habitual, el momento de las chispas llegó pasada la medianoche. Terminada la cena, los camareros servían las copas, sonaba una versión moderna de la legendaria canción Sweet Dreams y tres gogós bailaban sobre la barra. En la penumbra, los clientes ondeaban las bengalas. Era la noche del sábado pasado y parecía una noche más en Fanático, un restaurante de moda en Madrid donde se ha roto la frontera entre la cena y la fiesta.

Solo habían pasado 10 días desde la tragedia en Suiza que dejó 40 muertes en un bar de la estación de esquí de Crans-Montana a causa del incendio del techo por unas bengalas, pero como si esa desgracia hubiera sido una película, los responsables del restaurante madrileño distribuyeron la pirotecnia entre los comensales, quienes la sostuvieron al ritmo de la música. Hasta que las llamas prendieron unas plantas cerca de la entrada.

Por fortuna, un empleado agarró un extintor y liquidó el fuego en cuestión de segundos. Uno de los clientes sostenía una cortina para que no se quemara, según se ve en grabaciones a las que ha tenido acceso EL PAÍS y otras subidas en redes sociales. Algunos ríen. La música continúa. Los vídeos recuerdan a los primeros instantes del incendio en Suiza.