El Ejecutivo catalán no oculta su enfado ante el rechazo de la patronal a la propuesta, que considera “claramente insuficiente”

En el momento en que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, más necesitaba a los empresarios, estos han reaccionado con tibieza, o hasta con rechazo. La propuesta para un nuevo modelo de financiación autonómica, presentada el jueves pasado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y por el presidente de ERC, Oriol Junqueras, es un hito importante también para Illa: lograr la renovación del modelo significaría dar, quizá, la última palada en el entierro del proceso independentista. El Govern de Illa había impuesto la calma política y ahora esperaba rubricarla con un acuerdo económico que contase con el consenso de todos los actores económicos, para dar por cerrada la herida que se abrió cuando la Moncloa rechazó el pacto fiscal que pidió el president Artur Mas en 2014. Illa había acercado posiciones con la patronal con varios gestos hacia el mundo empresarial, y ahora contaba con su apoyo para el nuevo modelo de financiación. Pero los empresarios no se mostraron muy entusiastas: todos agradecen que puedan venir más recursos —unos 4.700 millones de euros— pero Foment del Treball tachó la propuesta de “claramente insuficiente”, mientras que Pimec, la Cambra o FemCat avisaron de que es muy mejorable. El Govern no oculta su enfado hacia Foment, cuyo comunicado dolió más que ninguno, mientras que la entidad presidida por Sánchez Llibre se muestra “francamente sorprendida”, ya que recuerdan que en materia de financiación autonómica siempre han sido más ambiciosos.