Formada en la música clásica y fan del ‘anime’, Ganges hace un pop electrónico sin etiquetas, donde caben desde Debussy a los “babosos” de Instagram

Bedroom pop, breakbeat, hyperpop, trip hop… Pocas artistas escapan tanto a las etiquetas como Ganges, el proyecto de Teresa Gutiérrez (Santander, 35 años). “Escúchala y decide tú el género”, responde ante la cantidad de definiciones que le han colgado. En su música no faltan una base electrónica, letras irónicas y el piano, su compañero desde los años de conservatorio, donde se empapó de Debussy o Satie. Su éxito actual es fruto de muchos bolos (es parte de AIE, colectivo que defiende la propiedad intelectual de los músicos y promueve el circuito de directos AIEnRUTa, en cuyo 30º aniversario actuó) y un camino repleto de “altibajos y dudas”, hasta pensar que no viviría de la música: “Pero la vida me fue llevando ahí y ahora me parece absurdo pensar en vivir sin ella”.

Pregunta. ¿Es difícil vivir de la música?

Respuesta. En España, complicadísimo. Poder hacerlo es un privilegio. Vivo de la música porque también produzco y compongo para otros artistas. He ido poco a poco, pero el problema es que si en un año no lo petas, para la industria ya no existes, pasan página. Tienes que ser una promesa desde el principio.