Alberto Trentini, que trabaja en una ONG, fue detenido en un control de carretera, y Mario Burlò había salido de Italia tras verse implicado en investigaciones judiciales
Italia ha recibido con júbilo la liberación de dos presos italianos prácticamente desaparecidos en las cárceles venezolanas desde hace más de un año, sin ninguna acusación concreta, y que tienen perfiles muy distintos. Uno es Alberto Trentini, cooperante véneto de 46 años, que llevaba 423 días detenido, muy conocido en el país por la movilización de su familia, mientras que el segundo es un caso con menos eco público por las circunstancias que le rodeaban. Se puede decir que casi ha sido ahora cuando la mayoría de los italianos han sabido de su existencia: Mario Burlò, de 52 años, un empresario inmobiliario de Turín que había salido de Italia y cuyo paradero era desconocido tras verse envuelto en una investigación por vínculos con la mafia, de la que salió absuelto; y luego, en la turbia quiebra del equipo de baloncesto Auxilium Torino. De hecho, es reclamado en su ciudad para ser juzgado, con una petición de tres años y medio de cárcel. Acaban de condenar al resto de los acusados.
Los dos estaban encerrados en la prisión de El Rodeo I, en Caracas, destinada a presos políticos, sin que nunca se abrieran procesos judiciales contra ellos ni sus familias supieran nada de su suerte durante meses. Trentini fue arrestado en un control de carretera el 15 de noviembre de 2024, cuando viajaba con ayuda humanitaria de ONG, Humanity & Inclusion. La primera visita consular solo se permitió después de seis meses, y también pasó el mismo tiempo hasta que pudo hacer la primera llamada a casa. Su familia se ha movilizado estos meses en Italia para presionar al Gobierno italiano, al que no ha ahorrado críticas porque, en su opinión, no estaba haciendo lo suficiente para obtener su liberación.













