La opositora deja pasar los desplantes de Donald Trump para no perder los vínculos con su aliado más importante

María Corina Machado, líder de la oposición venezolana y Premio Nobel de la Paz, tendrá esta semana una reunión personal con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según ha confirmado la Casa Blanca. La conversación persigue llenar el vacío que ha producido el paradójico distanciamiento entre ambos en el momento más álgido, acaso decisivo, de la crisis venezolana, una vez que Nicolás Maduro ha sido sacado a la fuerza del poder.

Cuando Estados Unidos decidió finalmente meterse de cabeza en el país caribeño —eso que Machado había pedido durante meses—, la principal líder de la oposición sufrió un inesperado tropiezo. Tras el arresto de Maduro, la Casa Blanca calibró sus opciones y no pasaban por María Corina Machado. El propio Trump anunció una “transición” pactada con la ahora presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y descartó a Machado como la persona idónea para liderar el país en esta situación.

“Es una mujer muy agradable, pero no tiene liderazgo interno, no tiene el respeto de todo el país”, dijo el republicano. Trump dejaba así —al menos de momento— al movimiento opositor con más apoyo dentro y fuera de Venezuela lejos de esa supuesta transición política, de la que se desconocen los términos. Y, lo más importante, sin vínculos orgánicos ni territoriales con la población en este momento. La prensa estadounidense, entre otras cosas, también ha aireado el aparente enfado de Trump por no haber sido él el ganador del Premio Nobel de la Paz.