En solo tres años, las posiciones han evolucionado de forma significativa hacia posturas menos favorables en defensa del sistema público
El modelo sanitario que la mayoría de la población prefiere para el futuro es el de una sanidad pública reforzada, muy por encima de un sistema mixto público-privado o un mayor protagonismo del sector privado. Así, una mayoría considera que los recursos actualmente destinados a la sanidad pública son insuficientes para garantizar su correcto funcionamiento. En este sentido, son más las personas dispuestas a pagar más impuestos para mejorar el sistema que aquellas que optarían por reducir la carga fiscal, incluso si ello supusiera un deterioro de la calidad asistencial.
Sin embargo, en apenas tres años, las posiciones de la ciudadanía han evolucionado de forma significativa hacia posturas menos favorables a la defensa de la sanidad pública. Si esta tendencia no se revierte, en un plazo relativamente corto —quizá de uno o dos años— podría dejar de existir una mayoría dispuesta a asumir un mayor esfuerzo fiscal para mejorar el sistema. Este dato podría interpretarse como el inicio de un abandono de convicciones socialdemócratas profundamente arraigadas en la sociedad española desde hace décadas.






