Con una extensión parecida a la de la República de Irlanda, este territorio ubicado en el sur de Australia tiene un carácter muy distinto al del resto de este gran país-continente de las antípodas
Bosques milenarios y musgosos, bahías y pequeñas calas de aguas transparentes, altas montañas, una fauna singular, pueblos coloniales que rebosan amabilidad, buen vino, deliciosa comida… una amplia lista de poderosos alicientes hacen que Tasmania sea un destino no solo bonito, sino también fácil, divertido y trepidante. Una de las mejores formas de recorrer esta isla frente a la costa sur de
"noreferrer" title="https://elpais.com/elviajero/2024-06-16/explorando-cabo-tribulacion-un-extraordinario-viaje-en-el-tiempo-en-australia.html" data-link-track-dtm="">Australia es en camper; el país está muy preparado para ello, y se puede hacer noche en áreas bien adaptadas y situadas en bellos lugares.
Una ruta circular de 10 días permite conocer a grandes rasgos sus paisajes e idiosincrasia, aunque, seamos sinceros, uno se queda con ganas de más.
Con inicio y final en Launceston, en el norte, donde aterrizamos procedentes de Melbourne, se impone antes que nada una visita a esta ciudad. Con sus calles empinadas flanqueadas de casas de madera y extensos parques, Launceston está situada en la confluencia de tres ríos: el North Esk, el South Esk y el Tamar. Es una urbe asequible que se recorre fácilmente a pie, con agradables espacios naturales y ajardinados. Cerca se abre Tamar Valley, una de las principales regiones vitivinícolas de Tasmania donde se produce un excelente sauvignon blanc.






