Quizás Sánchez buscó acercarse a los jóvenes, pero ellos también habrían entendido un término como “visita”
El presidente Pedro Sánchez exaltó el pasado 9 de diciembre la validez del español como puente de entendimiento, en un discurso pronunciado durante la reunión del Patronato del Instituto Cervantes. No había pasado ni un mes de eso cuando nos invitó a todos a un house tour po...
r el palacio de la Moncloa.
Sánchez es el primer presidente en ejercicio de la actual democracia que habla un buen inglés; pero a veces no se esfuerza por hablar un buen español. Su lenguaje suele mostrar los politiquismos habituales, es decir, esas expresiones que se contagian unos diputados a otros y que luego copian los periodistas, quienes las suman a sus periodistismos. Por ejemplo, falsas esdrújulas como “réstitución de los derechos”, “la sólidaridad de los españoles”…; el aparente galicismo “a día de hoy” (suele bastar con decir “hoy”); pleonasmos (redundancias de significado) como “el 45% del total de los españoles”, “crear nuevos empleos”…; discordancias gramaticales (“se tardaron más de 10 años en recuperar los niveles de empleo”, en vez de “se tardó”; “me gustaría decirle a nuestros conciudadanos”…, con ese le inmovilizado que desafina cada día en la política y en los periódicos); o la supresión del artículo necesario en construcciones partitivas como “he dado al Falcon el mismo uso que el resto de [los] presidentes”.






