Nicolás Maduro Guerra, conocido como ‘Nicolasito’, hereda parte del poder de su padre

La estampa tiene el peso y la pompa de las coronaciones ante Dios. Delcy Rodríguez, con la mano izquierda en alto y la derecha sobre la Biblia, el libro posado en un cojín granate con ribetes dorados. Lleva un vestido aguamarina. Jorge Rodríguez, la izquierda en alto, corbata púrpura, gafas de montura. Un hombre que juramenta a su hermana pequeña como presidenta encargada de Venezuela, hijos de un padre asesinado cuando se encontraba bajo custodia de las autoridades en los años noventa y ellos eran menores, con toda la vida por delante. Los dos irán más tarde a visitar la tumba de su padre, pero antes se encuentran ahí, congelados, en el momento más simbólico de sus vidas. Entre los dos, con las manos apoyadas en el atril, custodiando la Biblia y con semblante grave, Nicolás Maduro Guerra.

El único hijo del presidente de Venezuela, capturado la madrugada del sábado en un espectacular operativo de las fuerzas especiales de Estados Unidos, apunta a tener un papel relevante en la nueva configuración del poder que se lleva a cabo estos días. Delcy Rodríguez, en ausencia de su anterior jefe, se encuentra al mando del país como presidenta encargada. “Va a ser alguien importante, más de lo que era, que no era poco”, cuenta alguien enterado de los movimientos en las altas esferas venezolanas. Su presencia entre los Rodríguez manda el mensaje de que pese a que Maduro se encuentra en Nueva York, a 4.000 kilómetros de Caracas, encarcelado, exhibido en público con grilletes, el madurismo no ha muerto.