Los plenos del Ayuntamiento han sido escenario de la polarización que se extiende por las instituciones municipales

Sinvergüenza, caradura, estafador, hipócrita, tramposo, saqueador, trilero, soberbio, sectario, carroñero, marioneta, incompetente, ridículo, corrupto, indecente, asesinos, gentuza. Todos estos son insultos recogidos este año en el diario de sesiones del Ayuntamiento de Madrid. Una lista en la que no faltan fórmulas compuestas del tipo: “histérica climática” o “indigente intelectual”.

Incluso el presidente del Pleno y aparente ‘arbitro’ del encuentro, Borja Fanjul, ha recibido su ración de calificativos: “Sinvergüenza”, “sectario “ o “pagafantas”. Aunque podría parecer que se trata de un intercambio de agravios entre la derecha y la izquierda, el enfrentamiento dialéctico de derecha a derecha entre el PP y Vox ha sumado también muchos enteros en la polarización reinante en Cibeles.

En paralelo, durante el año que terminó, un concejal de Más Madrid, Nacho Murgui, fue expulsado de un pleno tras una desagradable bronca, la popular Andrea Levy envió “a una sauna” al socialista Antonio Giraldo, que consideró “asqueroso” y “homófobo” el comentario y la portavoz Reyes Maroto tuvo que pasar por un juzgado a pedir perdón por llamar “asesina” a Isabel Díaz Ayuso.