La Audiencia de Badajoz también sentará en el banquillo al hermano del presidente del Gobierno, que trata de aguantar ante la batería de causas que salpican a los socialistas
A la política española, inmersa en un imparable proceso de judicialización, le resulta ya imposible marcar sus propios tiempos. La oposición, con el PP a la cabeza, se ha entregado a las causas judiciales que implican a antiguos cargos del Gobierno y del PSOE, como José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Mientras, el Ejecutivo de Pedro Sánchez trata de defenderse del continuo goteo de escándalos que le impide fijar una agenda alternativa.
Nada vaticina que ese contexto vaya a cambiar a lo largo de 2026. Los tribunales prevén avanzar con los sumarios más delicados para los socialistas, como el abierto contra Cerdán por el supuesto cobro de comisiones a cambio de amaño de obra; y el recién impulsado contra su exmilitante Leire Díaz por influir presuntamente en ayudas y adjudicaciones públicas junto al expresidente de la SEPI, Vicente Fernández Guerrero. Para este año, además, se prevén los primeros juicios al entorno directo del presidente, tanto a su hermano David Sánchez, como a Ábalos, quien fuera su ministro y mano derecha para recuperar el liderazgo del partido y llegar a La Moncloa en 2018. Al PSOE le queda el respiro que le dará en primavera la esperada vista oral sobre la Operación Kitchen, la presunta trama parapolicial urdida en el Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy (PP), que sienta en el banquillo al exministro ultracatólico Jorge Fernández Díaz.






