El Gobierno ha difundido semanas atrás una campaña publicitaria que incluye una revisable definición de esos términos

La violencia que se ejerce contra los hijos para producir un dolor insoportable a la madre constituye uno de los peores actos de la crueldad humana. La denominada “violencia vicaria” se considera una variedad de la violencia machista. ...

“Violencia vicaria” no aparece en el Diccionario académico como tal unidad de sentido. Pero sí figuran ambas palabras por separado, obviamente.

Ahora bien, esta última (“vicaria”) se ha venido aplicando históricamente a las personas, de modo que un vicario o una vicaria (del latín vicarius, sustituto) es quien reemplaza o puede reemplazar al titular de un cargo (por ejemplo, un obispo o un párroco vicarios), además de desempeñar otras funciones propias o delegadas. La primera acepción, que abarca a las demás acuñadas, señala: “Vicario-ria. Que tiene las veces, poder y facultades de otra persona o la sustituye”. Nótese: “de otra persona”.

La novedad de “violencia vicaria” –expresión datada en 2012 y cuya autoría asume la psicóloga argentina Sonia Vaccaro– consiste, pues, en que el adjetivo no se aplica aquí a un ser humano, sino a una abstracción (la violencia). Pero la vicariedad en estos delitos no reside en la acción agresora, sino en la persona agredida (que sí sustituye a otra). De ser vicaria la violencia, el sustituido sería metafóricamente quien la ejerce. Así lo entenderíamos si se tratase de un sicario que asesina a alguien por encargo expreso de otro. Por tanto, habría resultado más pertinente para estos casos la idea de “víctima vicaria”.