Los puntos de venta de la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado solo comercializan décimos y resguardos

Tras vender 450 papeletas —equivalentes a 90 décimos en participaciones de cinco euros, de los que cuatro se destinaban al juego y uno se reservaba como donativo—, los jóvenes de la comisión de fiestas de Villamanín cometieron un error clave: no consignaron todas las participaciones en la administración de loterías, un trámite necesario para que los compradores tengan derecho a cobrar el premio. El motivo, un talonario con la comprobación de 50 papeletas ya vendidas y su dinero correspondiente se quedaron olvidados en casa de uno de los organizadores de los festejos municipales y nunca llegaron a registrarse. Como consecuencia, medio centenar de participaciones quedaron sin el respaldo de los décimos oficiales.

El fallo, además de sembrar el caos en Villamanín, ha desatado una oleada de preguntas en todo el país sobre el sistema de venta de papeletas, el papel de las asociaciones y las administraciones de lotería en este proceso y el alcance de las responsabilidades y las consecuencias para cada una de las partes.

Los puntos de venta de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado solo comercializan décimos y resguardos. Las papeletas, que se encuentran dentro de los usos y costumbres, son gestionadas por las asociaciones o entidades sin ánimo de lucro, sin que se derive de esa gestión responsabilidad alguna por parte de la administración. Las participaciones no son boletos oficiales. Su función es acreditar que el comprador tiene derecho a una parte concreta de un décimo, en proporción al importe jugado. Por ello, Loterías se desentiende de las mismas.