Rangún (EFE).- La junta militar que detenta el poder en Birmania (Myanmar) completó este domingo la primera de las tres fases de unas elecciones calificadas de fraudulentas por la ONU y la oposición prodemocrática, que llamó a la abstención en medio del conflicto armado que vive el país desde el golpe de febrero de 2021.

Las votaciones son las primeras desde la asonada y se realizaron en 102 de los 330 municipios del país asiático, con planes para otras dos jornadas el 11 y 25 de enero, dejando fuera al menos a 56 localidades en las que el Ejército no controla el territorio, en manos de guerrillas étnicas y grupos prodemocráticos.

Pese al llamado a boicot por parte de quienes se oponen al Gobierno militar, miles de ciudadanos acudieron a las urnas, aunque la ONU y activistas pro derechos humanos denunciaron que algunos fueron obligados por amenazas de persecución o para evitar ataques del Ejército en sus comunidades.

De cualquier forma, la junta, que reforzó la vigilancia y el despliegue policial en numerosos centros electorales, ha cantado victoria por el desarrollo de un proceso que el líder de los golpistas, el general Min Aung Hlaing, describió como «libre y justo».

El país, sin embargo, vive bajo un severo control de las comunicaciones y de la información pública mediante el bloqueo de plataformas como Facebook, X y Whatsapp, la prohibición de uso de redes privadas virtuales (VPN) y el veto a medios independientes y webs de organizaciones no gubernamentales o de derechos humanos.