El apoyo de Estados Unidos a su aliado provoca un cisma en la extrema derecha y un agrio debate en torno a figuras como Tucker Carlson, los límites de la libertad de expresión y el antisemitismo

Con su líder, Donald Trump, de vuelta en la Casa Blanca y la mayor influencia de su corta e intensa historia sobre la mayoría republicana en el Congreso, este estaba llamado a ser el gran año de la expansión del universo MAGA. Y el asesinato de uno de sus referentes,

ristiano-del-trumpismo.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/us/2025-09-16/charlie-kirk-el-simbolo-cristiano-del-trumpismo.html" data-link-track-dtm="">Charlie Kirk, un antes y un después: el momento de comunión definitivo de la heterodoxa coalición que cubre el paraguas de ese eslogan, Make America Great Again, que pide devolver su grandeza a Estados Unidos.

Pues bien, el movimiento despide 2025 más dividido y enfrentado que nunca, gracias a la caja de los truenos que la muerte de Kirk abrió en septiembre en torno al apoyo de Estados Unidos a Israel en su brutal guerra en Gaza y a los límites de la libertad de expresión allá donde esta choca con el antisemitismo.

La bronca protagonizó la celebración el fin de semana pasado de AmericaFest, el gran festival de las ideas conservadoras que Kirk organizaba cada diciembre en Phoenix (Arizona). Turning Point USA (TPUSA), la organización de proselitismo juvenil que este fundó, continúa sin él, y logró reunir a unas 30.000 personas en torno a su memoria. Pero no fue del todo una fiesta: sobre el escenario, algunos de los mayores influencers de la extrema derecha estadounidense se enredaron en esas querellas hasta el punto de los insultos.