El expresidente de Brasil, que estará una semana hospitalizado, reitera en una carta su apoyo a su hijo Flávio como candidato en 2026

Poco más de un mes después de ingresar en prisión, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, de 70 años, dejó su celda privada para pasar por quirófano. La mañana del día de Navidad se operó de una doble hernia en la ingle en un hospital privado de Brasilia. La operación estaba prevista, no fue una urgencia, y transcurrió sin problemas. Al terminar, el equipo médico explicó que Bolsonaro deberá pasar entre cinco y siete días hospitalizado.

La intervención duró tres horas y media y consistió en corregir las alteraciones en los dos lados de la ingle y en colocar un tejido para reforzar la pared abdominal. Bolsonaro fue sometido a anestesia general, pero poco después de la intervención ya pasó al cuarto en el que se recuperará los próximos días. Los médicos aprovecharán la hospitalización para realizar nuevos exámenes y otra pequeña intervención para intentar acabar con sus continuas crisis de hipo. También prevén realizar una endoscopia para revisar la esofagitis, gastritis y reflujo que también padece el expresidente.

Todos estos problemas derivan de la puñalada que sufrió en el estómago en 2018. Desde entonces, ha pasado otras siete veces por el quirófano. Los médicos del Hospital DF Star que le atendieron no quisieron pronunciarse abiertamente sobre si Bolsonaro debería pasar a prisión domiciliaria. “Veremos paso a paso, lo que podemos decir es cómo ha sido la operación de hoy y observar la evolución en los próximos días; más que eso sería imprudente por nuestra parte”, comentó el cardiólogo Brasil Ramos Caiado. En cualquier caso, subrayaron que en estos momentos Bolsonaro necesita ayuda para ir al baño y no puede estar en un lugar en que esté desasistido.