El expresidente de Brasil, que ha estado dos semanas ingresado, logró la prisión domiciliaria por 90 días

El brasileño Jair Bolsonaro ya ha regresado al hogar familiar, en Brasilia, tras abandonar este viernes el hospital donde ha estado dos semanas ingresado a causa de una neumonía aguda. Recibida el alta hospitalaria, durante por lo menos tres meses seguirá cumpliendo en casa una condena de 27 años por golpismo, y no en la prisión de máxima seguridad donde estaba encarcelado. El juez Alexandre de Moraes, del Tribunal Supremo, decidió esta semana que el político de extrema derecha permanezca durante 90 días en “prisión domiciliaria humanitaria”, pero con diversos requisitos: tobillera electrónica, prohibición de usar redes sociales o el celular, de grabar vídeos o audios. Además, tiene visitas restringidas. Cumplido el plazo, el magistrado evaluará el estado del recluso.

La prisión domiciliaria es un régimen muy utilizado en Brasil, donde más de 200.000 reclusos cumplen la pena en sus hogares, incluido otro expresidente, Fernando Collor de Mello, condenado por corrupción.

El pasado día 13 Bolsonaro ingresó de urgencia en un hospital privado de Brasilia después de sentir vómitos y escalofríos en su celda, ubicada en el ala reservada a militares de la prisión de Pampuda, donde están internados los capos del crimen organizado local. Los médicos le diagnosticaron una neumonía bilateral aguda, le internaron en la unidad de cuidados intensivos y le pusieron un tratamiento con antibióticos en vena además de sesiones de fisioterapia. Desde su entorno, avisaron de que la crisis era grave y que su vida podía incluso correr peligro.