El Rey ha completado este año una tanda de movimientos sin precedentes en la institución, que incluyen la ‘número dos’ de la Casa, la secretaria de la Reina y la consejera diplomática

Relevos, perfiles más profesionales y una mayor proporción de mujeres en puestos clave. Esa es la política de cualquier empresa u organización que se quiera adaptar a los tiempos que corren, y es también la de la jefatura del Estado. Aunque ya en los años 90 se empezaron a dar los primeros pasos para modernizar la institución a petición de un Juan Carlos I que tenía 37 años cuando llegó al trono, hoy la Casa del Rey ha cogido carrerilla para intentar seguir adaptando la vetusta institución al siglo XXI. Solo este año, Felipe VI ha situado a mujeres en la cúpula de la Casa: Mercedes Araújo Díaz de Terán fue nombrada secretaria general; Carmen Castiella Ruiz de Velasco, consejera de Asuntos Diplomáticos; Marta Carazo, secretaria de la Reina, y Rosa Lerchundi, directora de Comunicación.

En estos 50 años de monarquía parlamentaria, La Zarzuela ha efectuado cambios significativos en su personal directivo. Se trata de un intento de desechar la imagen arcaica y desfasada que podría desprender una institución que de por sí destaca por su inmovilismo y cuyo máximo representante ostenta el cargo por nacimiento y de manera vitalicia, salvo en caso de abdicación, lo cual una forma “poco natural de terminar un reinado”, en palabras de Rafael Spottorno, jefe de la Casa entre 2011 y 2014 y un personaje clave en el final institucional de Juan Carlos I.