El libro colectivo ‘Cuando las actrices soñaron la democracia’ analiza cómo Ana Belén, Carmen Maura, Charo López, Victoria Abril, Ángela Molina y otras intérpretes emergentes usaron sus trabajos como arma contra los estereotipos

El cine español de la Transición fue mucho más que el destape. Y sus protagonistas, actrices que confo...

rmaron una generación emergente, entendieron que incluso con su cuerpo desnudo podían romper los estereotipos, imaginar nuevos modos de ser mujer. Como subraya en su inicio el libro colectivo Cuando las actrices soñaron la democracia (editorial Cátedra), coordinado por Gonzalo de Lucas y Annalisa Mirizio, esas intérpretes lograron una gran “repercusión en la sociedad al prefigurar nuevas formas activas del deseo y provocar desajustes y rupturas morales y sexuales”.

La batalla no fue sencilla. Y sí, claramente desigual. Porque quienes escribían, dirigían y producían eran hombres. Detrás de las cámaras solo estuvieron Josefina Molina, Cecilia Bartolomé, Pilar Miró y, en una única ocasión, Ana Belén. Así que ellas aprovecharon los resquicios —y las alianzas artísticas con algunos directores que sí entendieron el cambio— que brindaba la interpretación: “El rostro reflexivo de la actriz sostiene los largos planos no desde la opacidad ni la ambigüedad, sino desde el dinamismo del pensamiento interior sobre un tiempo por venir: la agitación de una toma de decisión, que acaso conlleva la conciencia del precio que habrá que pagar por integrarse —o saltar— en la sociedad de consumo [...] Este libro trata de esas imágenes en las que una actriz sostiene, en/con su mirada, las promesas de la transición”.