Garriga propuso echar al exsecretario general de la ejecutiva con el aval de Abascal

Aunque Vox ha presentado la salida de Javier Ortega Smith de su Comité Ejecutivo Nacional (CEN) como un relevo generacional, el de un veterano dirigente por una mujer joven, la catalana Júlia Calvet, no se ha tratado de una sustitución natural sino de una destitución traumática. El cese del exsecretario general se tuvo que someter a votación del máximo órgano decisorio del partido por debajo de la asamblea general y el resultado fue unánime: 16 de sus 17 miembros –es decir, todos menos el propio afectado—votaron a favor.

El encargado de proponer la expulsión de la cúpula del partido del hombre que durante años ejerció como número dos de la formación fue el secretario general, Ignacio Garriga, con el aval del presidente de Vox, Santiago Abascal, quien se mantuvo en segundo plano. Garriga justificó su propuesta en las múltiples declaraciones críticas que su antecesor en el cargo ha realizado contra la actual deriva de la formación.

El debate se celebró el lunes, en plena resaca por los extraordinarios resultados obtenidos por Vox en las elecciones extremeñas de este domingo, donde ha sido el partido que más ha crecido, pasando de 5 a 11 escaños y del 8% al 17% de los votos. Algunos miembros de la dirección fueron promovidos en su día por el propio Ortega, pero ninguno votó en contra de su cese.