El informe asegura que no hay restos biológicos de terceras personas en su cuerpo ni tampoco drogas. Su madre y su pareja permanecen en prisión

Los análisis realizados por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Sevilla han descartado la presencia de restos biológicos de terceras personas en el cuerpo de Lucas, el niño de cuatro años cuyo cuerpo sin vida fue encontrado a principios de mes en un búnker abandonado en la playa de Garrucha (Almería, 10.603 habitantes). El examen se realizó después de que la autopsia detectara signos de “violencia física y sexual” en el cuerpo del menor, nacido en Venezuela en 2021 y que según su familia vivía en un mundo de terror y dolor. También después de que un auto judicial relatara que el menor sufrió golpes y fue agredido sexualmente el día en el que murió, lo que sirvió para encarcelar de manera provisional a su madre y a la pareja de esta.

Los hechos sucedieron el pasado 3 de diciembre. La familia denunció la desaparición del menor, que supuestamente había pasado la tarde con su madre en la playa. Efectivos de Policía Local, Guardia Civil y Protección Civil establecieron un dispositivo de búsqueda hasta que hallaron al pequeño, ya sin vida, dentro de un búnker abandonado que hay en una playa de Garrucha, ya en el límite con el término municipal de Mojácar. A la mañana siguiente fue detenida la madre del niño, Bárbara, de 21 años. Y poco después los agentes arrestaron también a su pareja sentimental, Juan David, de 25 años. Pasaron a disposición judicial tres días más tarde y fueron enviados a prisión por el juez Víctor Valdivia, encargado del caso.